Ante la eterna discusión de si el Taoísmo es una filosofía o una religión, un buen taoísta escribió lo siguiente:
La Espiritualidad es la energía, la parte inmaterial, el fenómeno abstracto, el estado filosófico, mental y esotérico del ser, mientras que la Religión es la fuerza, la parte material, el fenómeno concreto, el estado práctico, físico y esotérico del ser. Uno no puede existir sin el otro. Para el Taoísmo no existe división alguna entre lo uno y lo otro, si uno llegara a faltar el otro se debilitaría hasta extinguirse o convertirse en algo muerto, ornamental y secundario. La espiritualidad es lo que nos motiva, es el poder inductivo y genuino que nos impulsa a practicarlo diariamente, cultivarlo a través de los hechos, ejecutándolos diariamente, para condensarlo, vivirlo y expresarlo de una manera profunda, comulgando constantemente a través de lo transmitido por los sabios de la antigüedad, con el Mundo del Misterio, para así alcanzar la Realización Personal, a esa práctica de comunión y tradición es lo que conocemos como Religión, y no a los ritos, dogmas y parafernalias supersticiosas como los neófitos creen.
No existe un Taoísmo filosófico, religioso y popular, existen diferentes niveles de comprender y practicar el Taoísmo. El Taoísmo es sólo una doctrina donde teoría y práctica deben estar combinadas, espiritualidad y religión en una fusión inseparable para poder llegar a comprender la esencia misma de esta milenaria y profunda disciplina.

